Desde que nació, mi hijo mayor se despertaba cada noche varias veces gritando, llorando, histérico. A veces tardaba hasta media hora en calmarse y toda nuestra familia sufría por la falta del sueño.
Cuando el peque tenía tres años y medio acudímos a Eva. Entonces lo vi como otro intento vano, porque antes habíamos probado un montón de otras técnicas sin ningún éxito y por eso había tenido poca confianza en kinesiología. Pero al final he de reconocer que aquella vez era muy diferente. Eva nos ha literalmente cambiado la vida. Después de dos sesiones, mi hijo prácticamente dejó de despertarse por la noche y en actualidad duerme la mayoría de las noches de tirón.
Sigo sin entender como funciona, pero ahora considero a la kinesiología como una técnica maravillosa. Y a Eva como una terapeuta estupenda 🙂 Luego, también me ha ayudado a mi a aliviar mis ansiedades y gracias a ella me ahora me siento mucho mejor. Gracias!
